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TOC: 7 señales para detectarlo

Trastorno Obsesivo-Compulsivo: Cuando los pensamientos obsesivos, rituales y manías toman control de nuestra vida

Es muy frecuente encontrarnos con personas que se describen como muy perfeccionistas, excesivamente ordenadas o con algunas manías de limpieza o de comprobación (revisar puertas, ventanas, gas…), normalizando y justificando algunos pensamientos y conductas que en realidad forman parte del grupo de ideas obsesivas y compulsiones del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Este trastorno, que se caracteriza por pensamientos obsesivos y compulsiones, es una de las cinco enfermedades psiquiátricas más frecuentes y está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 20 enfermedades más incapacitantes. 

Los pensamientos obsesivos o obsesiones son ideas fijas recurrentes y persistentes que generan inquietud, temor, ansiedad o aprensión. Se caracterizan por aparecer de forma intrusiva (no deseada) y no tienen una base de realidad (si toco ese asiento de color rojo me contagiaré de una enfermedad mortal). 

Los pensamientos obsesivos provocan un elevado malestar a la persona que los padece, por lo que ésta pone en marcha toda una serie de conductas o rituales neutralizadores de este malestar llamados compulsiones: actos o pensamientos repetitivos cuyo fin es evitar las consecuencias de los propios pensamientos, pudiendo ser reconocidos como absurdos por la persona que los realiza. 

El TOC suele empezar a manifestarse durante la infancia o la adolescencia. Puede aparecer de forma gradual o repentina, como consecuencia de algún estresor y  se considera como un trastorno crónico.

¿Cuáles son las señales que nos deben hacer sospechar de padecer un TOC?
   

  • Intolerancia a la incertidumbre: todo tiene que estar bajo control como única vía de obtener seguridad, ya que tiene grandes dificultades a la hora de afrontar situaciones inesperadas o desenvolverse en situaciones ambiguas.
  • Sobreestimación de la amenaza: se magnifica la probabilidad de que ocurra una catástrofe.
  • Perfeccionismo: no se toleran errores y todo tiene que ser perfecto, por lo que se revisan las cosas una y otra vez.
  • Responsabilidad excesiva: se construyan reglas y esquemas de conducta basados en la responsabilidad de hacer siempre lo correcto y que se ponen en práctica cuando se producen unas circunstancias concretas.
  • Creencias sobre la importancia de los pensamientos: se magnifica la importancia de los pensamientos propios y especialmente de su significado, que no es otro que el que él mismo les atribuye.
  • La importancia de controlar los propios pensamientos: necesitan controlar los pensamientos de modo que no pueda pensar en determinadas cosas.
  • Rigidez de ideas: las ideas inamovibles, sin atender a cualquier argumentación que pueda modificarlas, es un medio para adquirir seguridad.

¿Existe tratamiento para este problema?

Por lo general, el trastorno obsesivo-compulsivo se trata con terapia cognitivo-conductual, psicofármacos o una combinación de ambos. La terapia de exposición y prevención de la respuesta es una forma específica de terapia cognitivo-conductual que ha demostrado que ayuda a muchos pacientes a recuperarse del trastorno obsesivo-compulsivo. La exposición y prevención de la respuesta implica exponerle gradualmente a la persona a sus temores u obsesiones y enseñarle maneras saludables de lidiar con la ansiedad que le ocasionan. Los médicos también pueden recetar diferentes tipos de medicamentos que ayudan a tratar el trastorno obsesivo-compulsivo, incluyendo los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS).


Margalida Vives Forteza

Psicóloga infanto-juvenil

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