Los síntomas del TDAH en niños se agrupan en tres bloques: falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Según el DSM-5, para hablar de TDAH tienen que darse al menos 6 síntomas de un mismo bloque durante 6 meses o más, haber aparecido antes de los 12 años y notarse en dos contextos distintos, como casa y colegio.
Esa última condición es la que más dudas resuelve. Un niño que no para quieto en el parque pero se concentra en clase no encaja en el patrón. Uno que pierde el hilo en los deberes, en las conversaciones y en el entrenamiento sí merece una valoración. A continuación tienes cada síntoma explicado con ejemplos cotidianos, cómo cambian con la edad, con qué se confunden y cómo se llega a un diagnóstico.
En las niñas, además, el cuadro suele ser más discreto y el diagnóstico llega más tarde. Para dar respuesta a esa realidad, en Espla contamos con una unidad especializada en neurodivergencia femenina, dirigida a niñas, adolescentes y mujeres adultas.
¿Cuántos niños tienen TDAH en España? ¿Y en Mallorca?
El TDAH afecta al 6,8 % de los niños y adolescentes en España, según un metaanálisis de 14 estudios con 13.026 participantes publicado en 2012. En Mallorca, un estudio con escolares de 6 a 11 años situó la prevalencia en torno al 4,6 % (Cardo, Servera y Llobera, 2007).
Llevado a un aula de 25 alumnos, una prevalencia del 6,8 % supone que lo esperable es encontrar uno o dos niños con TDAH por clase. Es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia.
Todos los síntomas del TDAH: bloque por bloque
El DSM-5 recoge 18 síntomas: 9 de falta de atención y 9 de hiperactividad e impulsividad. Así se ven en el día a día de un niño.
Síntomas de falta de atención
- Comete errores por despiste en los deberes o en los exámenes, aunque sepa hacerlo.
- Le cuesta mantener la atención en tareas largas o que no le motivan, aunque pueda pasar horas concentrado en lo que le gusta.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- Empieza las tareas y no las termina.
- Tiene problemas para organizarse: la mochila, el horario, los tiempos de estudio.
- Evita lo que exige esfuerzo mental sostenido, como los deberes o la lectura.
- Pierde material con frecuencia: lápices, la agenda, el abrigo.
- Se distrae con cualquier ruido o movimiento a su alrededor.
- Olvida encargos y rutinas del día a día.
Síntomas de hiperactividad
- Mueve manos y pies o se retuerce en la silla.
- Se levanta cuando se espera que esté sentado, en clase o en la mesa.
- Corre o trepa en situaciones en las que no toca.
- No consigue jugar en silencio.
- Parece que lleva un motor dentro, siempre en marcha.
- Habla en exceso.
Síntomas de impulsividad
- Responde antes de que termine la pregunta.
- Le cuesta esperar su turno en juegos o en filas.
- Interrumpe conversaciones o se mete en los juegos de otros.
Cualquier niño hace muchas de estas cosas alguna vez. Lo que marca la diferencia es la cantidad, la intensidad y que no se correspondan con lo esperable para su edad.
Cómo cambian los síntomas según la edad
El TDAH no se ve igual a los 4 años que a los 14. La hiperactividad suele ser lo primero que llama la atención, mientras que los problemas de atención se hacen evidentes cuando el colegio empieza a exigir concentración sostenida.
| Etapa | Lo que más se nota | Qué tener en cuenta |
|---|---|---|
| Infantil (3 a 5 años) | Inquietud motora e impulsividad: no aguanta sentado en la asamblea, se lanza sin medir el riesgo. | Muchas de estas conductas son normales a esta edad. Se valora si se mantienen y si son claramente superiores a las de sus compañeros. |
| Primaria (6 a 11 años) | Aparecen o se hacen visibles los problemas de atención: deberes que se eternizan, olvidos, ritmo de trabajo lento. | El colegio exige atención sostenida y las dificultades salen a la luz en forma de notas y avisos del tutor. |
| Adolescencia (12 años en adelante) | La hiperactividad visible disminuye, pero se mantiene la inquietud motora y aumentan la desorganización y los problemas de planificación. | Las dificultades se trasladan a la autonomía, sobre todo cuando toca organizar el estudio y cumplir plazos. |
En la consulta lo vemos cada curso: la demanda de valoraciones infantiles en Espla sube cuando se entregan las notas, porque es el momento en que el bajo rendimiento se hace evidente para la familia.
Tipos de TDAH: inatento, hiperactivo-impulsivo y combinado
El DSM-5 distingue tres presentaciones del TDAH según el bloque de síntomas que predomine durante los últimos 6 meses:
- Predominio de falta de atención, lo que se conoce como TDAH inatento o TDA: cumple los criterios de inatención, pero no los de hiperactividad e impulsividad.
- Predominio hiperactivo-impulsivo: cumple los criterios de hiperactividad e impulsividad, pero no los de inatención.
- Presentación combinada: cumple los criterios de ambos bloques.
El propio DSM-5 advierte que los síntomas pueden cambiar con el tiempo, así que la presentación de un niño no es una etiqueta fija.
Qué es el TDAH inatento y por qué pasa desapercibido
El TDAH inatento es la presentación del trastorno en la que predomina la falta de atención sin hiperactividad, y es la que más tarda en detectarse porque el niño no molesta. Está en su mundo, tarda mucho en hacer los deberes y se olvida de las cosas, pero no interrumpe la clase. Desde fuera se confunde con falta de interés, con pereza o con un carácter soñador.
Las niñas tienden más a esta presentación, con síntomas más sutiles que los de los niños, y por eso suelen diagnosticarse más tarde.
Cómo saber si mi hijo tiene TDAH o si es algo «normal»
Un niño movido no tiene TDAH por el hecho de serlo. Para diagnosticar TDAH, el DSM-5 exige que se cumplan estas cinco condiciones a la vez:
- Número de síntomas: 6 o más de un mismo bloque en niños de hasta 16 años, o 5 a partir de los 17.
- Duración: los síntomas se mantienen durante al menos 6 meses.
- Edad de inicio: varios síntomas estaban presentes antes de los 12 años.
- Más de un contexto: aparecen en dos o más entornos, por ejemplo en casa y en el colegio.
- Interferencia: afectan de forma clara al rendimiento escolar, a la vida social o a la convivencia familiar.
Hay una sexta condición que solo puede valorar un profesional: que los síntomas no se expliquen mejor por otro trastorno, como la ansiedad o un trastorno del estado de ánimo.
Lo que se confunde con TDAH y por qué hace falta un diagnóstico diferencial
La falta de atención y la inquietud no son exclusivas del TDAH. La ansiedad y las dificultades de aprendizaje, como la dislexia, pueden producir síntomas muy parecidos, y por eso antes de hablar de TDAH hay que descartar otras causas.
La ansiedad infantil es el caso más claro. Como explican los psicólogos de Espla, la ansiedad en un niño no siempre se manifiesta con miedo o tristeza. Puede aparecer en forma de alteraciones del sueño o de la alimentación, preocupación excesiva, estados de hiperalerta, bajada del rendimiento escolar o irritabilidad, e incluso con dolores de barriga o de cabeza. Un niño en hiperalerta parece distraído e inquieto, y es fácil interpretarlo como un TDAH.
Los dos cuadros, además, pueden coexistir. TDAH y ansiedad son entidades diferentes, pero un niño con TDAH puede desarrollar ansiedad con el tiempo. Por eso, cuando una familia nos cuenta que observa dificultades de atención, impulsividad u organización, no partimos de la etiqueta: primero valoramos qué está ocurriendo y, si procede, iniciamos un proceso de diagnóstico diferencial.
¿Cómo son las crisis de los niños con TDAH?
Las rabietas intensas y los estallidos emocionales no son en sí mismos un síntoma del TDAH, pero los niños con TDAH tienen más riesgo de desarrollar conductas desafiantes. Suelen dispararse ante una negativa o ante una espera, dos situaciones que a un niño con impulsividad le cuestan especialmente.
Si las crisis son frecuentes y muy intensas, conviene valorarlas aparte. En algunos niños el TDAH aparece junto a un trastorno negativista desafiante, y en otros la explicación de fondo es emocional.
Cómo se diagnostica el TDAH en un niño
El TDAH se diagnostica mediante una evaluación clínica: no hay un análisis ni una prueba única que lo confirme. El profesional reúne información de la familia, del colegio y de la observación directa del niño, y la contrasta con los criterios diagnósticos.
¿Reconoces estas señales en tu hijo? Pide una valoración en Espla
Si al leer los síntomas has pensado en tu hijo, el siguiente paso no es buscar una etiqueta, sino entender qué le está pasando. En Espla llevamos más de 20 años trabajando con niños y familias desde un enfoque multidisciplinar, con psicología, psicopedagogía, logopedia y psicomotricidad en el mismo centro. Eso nos permite valorar el TDAH sin perder de vista todo lo que puede parecerse a él.
Puedes pedir cita con un psicólogo infantil en Mallorca en nuestros centros de Manacor y Palma. La primera visita es con vosotros, los padres, y no necesitas ningún diagnóstico previo.
Si tienes informes del colegio o comentarios de sus profesores, tráelos a esa primera visita: la información de más de un contexto forma parte de la valoración.