La ansiedad en niños se manifiesta con síntomas físicos, como dolor de barriga, dolor de cabeza o problemas de sueño, emocionales, como la preocupación excesiva o la irritabilidad, y de conducta, como evitar situaciones o bajar el rendimiento escolar. Los trastornos de ansiedad afectan a entre el 10 % y el 20 % de niños y adolescentes.
El problema es que muchas veces no se reconocen. Un niño ansioso no siempre dice que tiene miedo: a veces se queja de la tripa todas las mañanas antes de ir al colegio, duerme mal o salta por cualquier cosa. Aquí tienes los síntomas agrupados por tipo y por edad, las señales que más se escapan, cómo distinguir la ansiedad del TDAH y qué puedes hacer en casa para ayudarle.
La ansiedad infantil adopta formas muy distintas. Puede aparecer como miedo a separarse de los padres, como preocupación constante por todo o incluso como mutismo selectivo, cuando el niño habla con normalidad en casa pero no consigue hacerlo en el colegio.
¿Es normal que un niño tenga ansiedad?
Sí, cierto grado de ansiedad forma parte del desarrollo normal. El miedo a la oscuridad, los nervios antes de un examen o el llanto al separarse de los padres en los primeros días de guardería son reacciones esperables.
La ansiedad deja de ser normal cuando cumple tres condiciones: es desproporcionada para la situación, se mantiene en el tiempo y le impide hacer su vida con normalidad, ya sea ir al colegio, dormir solo o jugar con otros niños. En ese punto ya no hablamos de un miedo propio de la edad, sino de un posible trastorno de ansiedad.
Síntomas de la ansiedad en niños
Los síntomas de ansiedad en niños se agrupan en tres tipos: físicos, emocionales y de conducta. Un niño no tiene por qué presentarlos todos, y la combinación cambia mucho de uno a otro.
| Tipo de síntoma | Cómo se manifiesta |
|---|---|
| Físicos | Dolor de barriga o de cabeza sin causa médica, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, tensión muscular, sensación de ahogo o palpitaciones. |
| Emocionales | Preocupación excesiva y difícil de controlar, irritabilidad, miedos intensos, llanto frecuente, necesidad constante de que le tranquilicen. |
| De conducta | Evitar situaciones (el colegio, los cumpleaños, dormir fuera), bajada del rendimiento escolar, dependencia de los padres, rabietas cuando se le obliga a enfrentarse a lo que teme. |
Las señales de ansiedad que más pasan desapercibidas
La ansiedad en un niño no siempre se manifiesta con miedo o tristeza. Como explican los psicólogos de Espla, a menudo aparece en forma de cambios que los padres no asocian con la ansiedad:
- Alteraciones del sueño o de la alimentación: le cuesta dormirse, se despierta de noche o come mucho menos (o mucho más) de lo habitual.
- Preocupación excesiva: pregunta una y otra vez por lo que va a pasar, necesita saberlo todo con antelación.
- Estados de hiperalerta: está pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor y se sobresalta con facilidad.
- Bajada del rendimiento escolar, sin que haya cambiado nada aparente en el colegio.
- Irritabilidad: contesta mal, se enfada por cosas pequeñas, tiene menos paciencia que antes.
- Psicosomatización: dolores de barriga o de cabeza que aparecen sobre todo antes de las situaciones que le generan tensión.
Las quejas físicas son especialmente traicioneras, porque llevan a la familia al pediatra una y otra vez. La revista de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia subraya la relevancia en pediatría de la relación entre ansiedad, dolor abdominal y cefaleas en niños y adolescentes.
Cómo cambia la ansiedad según la edad
La ansiedad no se expresa igual a los 4 años que a los 14. En la primera infancia predomina el miedo a separarse de los padres; con el colegio aparecen las preocupaciones por el rendimiento y por los demás, y en la adolescencia gana peso la ansiedad social.
De 3 a 5 años
La forma más habitual es la ansiedad por separación: llanto intenso al quedarse en la guardería, miedo a dormir solo, necesidad de tener a uno de los padres a la vista. Como estos miedos son normales a esta edad, lo que marca la diferencia es la intensidad y que no se vayan suavizando con las semanas.
De 5 a 12 años
Es la etapa en la que más se notan las preocupaciones: por los exámenes, por la salud de la familia, por lo que piensan los compañeros. Aparecen las quejas físicas antes del colegio y, en algunos casos, el rechazo escolar. Según el Manual MSD, la mayoría de los niños que se niegan a ir al colegio presentan ansiedad por separación, ansiedad social, trastorno de pánico o una combinación de ellos.
Adolescencia
La ansiedad social y la ansiedad generalizada ganan peso, y la diferencia entre sexos se acentúa: en la adolescencia los trastornos de ansiedad son 3 veces más frecuentes en chicas que en chicos. Es también la etapa en la que la ansiedad se mezcla con más facilidad con síntomas depresivos.
Tipos de trastornos de ansiedad en la infancia
Los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más frecuentes en niños y adolescentes. Los más habituales en la infancia son estos:
- Trastorno de ansiedad por separación: miedo excesivo a separarse de las figuras de apego, que en niños debe durar al menos 4 semanas para considerarse trastorno según el DSM-5. Afecta aproximadamente al 4 % de niños y adolescentes.
- Trastorno de ansiedad generalizada: preocupación excesiva por muchos temas a la vez, presente la mayoría de los días durante al menos 6 meses.
- Ansiedad social: miedo intenso a ser juzgado o a hacer el ridículo delante de otros, que lleva a evitar hablar en clase o ir a cumpleaños.
- Fobias específicas: miedo desproporcionado a algo concreto, como los perros, la oscuridad, las agujas o vomitar.
- Mutismo selectivo: el niño no consigue hablar en determinadas situaciones, normalmente en el colegio, aunque lo haga sin problema en casa.
- Trastorno de pánico: ataques de ansiedad repetidos e inesperados.
¿Cómo es un ataque de ansiedad en un niño?
Un ataque de ansiedad en un niño es un episodio de miedo intenso que aparece de golpe, con síntomas físicos como palpitaciones, sensación de ahogo, temblor, mareo o náuseas. El niño puede sentir que algo malo le va a pasar y suele llorar o pedir ayuda con angustia.
Durante el ataque, lo que más ayuda es mantener la calma, hablarle despacio, ayudarle a respirar más lento y no hacerle preguntas ni pedirle explicaciones. Si los ataques se repiten, hay que consultarlo con un profesional.
¿Es ansiedad o es TDAH?
La ansiedad y el TDAH comparten síntomas que confunden: falta de concentración, inquietud, irritabilidad y bajada del rendimiento. La diferencia está en el origen. En la ansiedad, el niño se distrae porque está preocupado o en hiperalerta; en el TDAH, la dificultad para mantener la atención está presente desde pequeño y aparece incluso cuando está tranquilo.
Además, los dos cuadros pueden darse a la vez. Como señalan los psicólogos de Espla, son dos entidades diferentes, pero un niño con TDAH también puede desarrollar ansiedad con el tiempo. Por eso, antes de poner una etiqueta, hace falta un buen diagnóstico diferencial. Si te reconoces en esta duda, en nuestro artículo sobre los síntomas del TDAH en niños tienes los criterios para diferenciarlo de un niño simplemente movido.
Qué hacer para calmar la ansiedad de tu hijo
Lo que más ayuda a un niño con ansiedad es sentirse comprendido sin que se le evite todo lo que teme. Estas pautas funcionan en casa:
- Valida lo que siente. Frases como «entiendo que te dé miedo» le ayudan más que «no pasa nada». Negar el miedo no lo hace desaparecer.
- No le evites todas las situaciones que teme. Si cada vez que tiene miedo se queda en casa, aprende que la única forma de estar tranquilo es escapar, y la ansiedad crece. Acompáñale a enfrentarse a ellas poco a poco.
- Anticípale lo que va a pasar. Saber qué va a ocurrir, quién va a estar y cuánto va a durar reduce la incertidumbre, que es lo que más alimenta su preocupación.
- Cuida las rutinas de sueño, porque el cansancio aumenta la irritabilidad y la sensación de amenaza.
- Revisa tu propia ansiedad. La ansiedad de los padres es uno de los factores de riesgo de la ansiedad infantil que recoge el Manual MSD. Si tu hijo te ve muy preocupado, confirma que hay motivo para estarlo.
¿Qué es la regla 3-3-3 para la ansiedad?
La regla 3-3-3 es una técnica sencilla para centrar la atención en el presente cuando aparece la ansiedad: nombrar 3 cosas que se ven, 3 sonidos que se oyen y mover 3 partes del cuerpo. En niños puede plantearse como un juego. Sirve para bajar la intensidad en un momento puntual, pero no es un tratamiento: si la ansiedad es frecuente, no sustituye a la ayuda profesional.
Cuándo consultar y cómo se trata la ansiedad infantil
Conviene consultar con un psicólogo infantil cuando la ansiedad dura semanas, va a más o le impide hacer cosas propias de su edad.
El tratamiento con más respaldo científico es la terapia cognitivo-conductual, considerada de primera elección para los trastornos de ansiedad infantiles. Una revisión de revisiones sistemáticas publicada en 2023 en la Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes concluye que las intervenciones basadas en la terapia cognitivo-conductual son eficaces a corto y a largo plazo. Suele combinar psicoeducación, técnicas de respiración y relajación, trabajo con los pensamientos y exposición gradual a lo que el niño teme. La familia forma parte del tratamiento.
Si la ansiedad es grave, el especialista médico puede valorar además un tratamiento farmacológico. Esa decisión siempre es médica y se toma de forma individualizada.
Cuánto dura el tratamiento
No hay una duración única. Según la experiencia del equipo de Espla, depende del tiempo que lleven presentes las dificultades, de su intensidad y de los recursos con los que cuenten el niño y su entorno, tanto la familia como el colegio. Cuanto antes se detecta, menos tiempo ha tenido la ansiedad para instalarse en la rutina del niño.
Ayuda para la ansiedad infantil en Espla
En Espla llevamos más de 20 años trabajando con niños y familias. La primera visita la hacemos con los padres, para recoger toda la información posible e identificar tanto las dificultades del niño como sus fortalezas. En la primera sesión con él, lo prioritario es crear vínculo: según su edad, a través del juego o de sus intereses, para que sienta que está en un espacio seguro donde se le escucha.
Si reconoces en tu hijo alguna de las señales de este artículo, puedes pedir cita con nuestro equipo de psicología infantil en Manacor y Palma. No hace falta que tengas claro qué le pasa: para eso está la valoración.
Si has notado que los síntomas aparecen en momentos concretos, como el domingo por la noche o antes de un examen, apúntalo antes de la primera visita. Esos patrones ayudan mucho a entender qué le genera la ansiedad.